Esparta vivía de los hilotas, gentes sin libertad que sobrevivían en asentamientos agrícolas alrededor de la ciudad. Trabajaban las tierras que los espartanos les ordenaban, limpiaban las casas, reparaban las calles. Los hilotas eran, antes, los dueños de las tierras que luego fueron de Esparta, cuando los hijos de Heracles les vencieron en la guerra y construyeron su capital.
Cada cierto tiempo los espartanos salían de cacería. Cazaban hilotas. Así, los espartanos se entrenaban para la guerra. Los hilotas, decían, siempre estaban preparando alguna conspiración que pondría en peligro el orden espartano e incluso griego. Había, además, que evitar que el ganado humano se reprodujera en exceso.
Me he acordado de esto hoy, leyendo los periódicos.