Esparta vivía de los hilotas, gentes sin libertad que sobrevivían en asentamientos agrícolas alrededor de la ciudad. Trabajaban las tierras que los espartanos les ordenaban, limpiaban las casas, reparaban las calles. Los hilotas eran, antes, los dueños de las tierras que luego fueron de Esparta, cuando los hijos de Heracles les vencieron en la guerra y construyeron su capital.
Cada cierto tiempo los espartanos salían de cacería. Cazaban hilotas. Así, los espartanos se entrenaban para la guerra. Los hilotas, decían, siempre estaban preparando alguna conspiración que pondría en peligro el orden espartano e incluso griego. Había, además, que evitar que el ganado humano se reprodujera en exceso.
Me he acordado de esto hoy, leyendo los periódicos.
Encerrados toda la semana en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga. Varios comités se han formado: el más duro, documentación. Nos metemos en vena toda la legislación, los BOEs y BOJAs sobre educación de la última década, declaraciones internacionales, traducimos textos oscuros de grandes empresarios europeos… Pese a todo, hay quien, desconociéndonos, sigue diciendo que es una movilización que surge del desconocimiento. Los más alegres: propaganda y “cositas ricas”, este último compuesto por aquellos que traen comida elaborada para que no subsistamos a base de bocadillos de chorizo. Empanadas, paellas, tortitas…
Las asambleas duran hasta bien entrada la noche. Luego, grupos de trabajo. De fondo se toca la guitarra. Los seguratas de la facultad se sientan con nosotros y nos aconsejan, con la experiencia de más de una lucha sindical contra la subcontratación y la confianza de conocernos de otras movilizaciones, en las que tuvieron que cumplir su trabajo de “guardar el orden” sin mucha convicción. Los profesores comienzan a respeteranos y a apoyarnos, aportan ideas, puntualizan la información que tenemos, apoyan la “caja de resistencia”. Esto va a ir creciendo. Con un puñado de sacos de dormir, muchas ganas y una voluntad que no se rompe estamos poniendo sobre la mesa de la UMA, más allá de órganos de gobierno escleróticos y endogámicos, el debate sobre Bolonia y la Reforma Universitaria que realmente necesitamos.
Entre tando, conversaciones, qué pasó en 1968 en París, en México. He escuchado rumores, me han dicho que eres comunista. Robamos tarjetas comerciales y la transformamos en balas propagandísticas: 1968-2008: seguimos insistiendo, esto tiene que cambiar; El silencio no es una opinión; pienso, luego resisto; la pasividad queda prohibida…