En esa librería conocimos a Sergio. Era argentino. Había estado, en los 80, vendiendo en puestos ambulantes en Madrid y en Barcelona. Había escrito algunos libros, leído todo lo escrito por Simón Rodríguez. Había participado en las campañas de alfabetización venezolanas. Nos preguntó por Julio Anguita.
Luego nos dijo: Yo no se si el socialismo es posible o es una quimera. Pero vale la pena.