Al hilo de las últimas noticias sobre detenciones y criminalización de activistas solidarios, de gente que se niega a elegir entre el purgatorio y el infierno, estaba buscando unos apuntes sobre las distintas herejías cristianas como medio de contestación y su persecución bajo mil acusaciones falsas y lo poco que cambian algunas cosas.
Pero hay un problema. Tengo la televisión encendida, la Sexta, mientras emiten Se lo que hicisteís (no me juzgueis, yo solo le presto atención a Padre de Familia). Y una frase de Miki me ha hecho levantar la vista de la pantalla del ordenador: eso está más amañado que unas elecciones en Venezuela.
Ajá. Aplicación de manual de los punto 5 y 6 de los Principios de Goebbels, a saber:
5. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
6. Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.
Muy inocente todo. La verdad es que, últimamente, parece que la imposibilidad de conseguir fuentes serias (declaraciones de la OEA, de la ONU, de alguna fundación independiente) para atacar al proceso venezolano hace que una parte importante de la bilis se escupa desde programas del corazón. Me vienen a la cabeza algunas otras frases de elementos lobotomizadores profesionales al respecto, como que Isabel Pantoja no tiene la culpa de que Venezuela sea una dictadura, o a Mariñas demostrando el carácter inmoral de Chávez en vista de que acudió a la recepción con el ciudadano Juan Carlos porque acudió, por la mañana, con un traje oscuro…
Lo peor es que la gente se lo cree.
Y esa gente se molesta cuando digo según qué cosas.